GEOGRAFÍA

Los 19 Municipios, las 3 Entidades Locales Menores y las 9 Pedanías que componen la Comarca de Lácara se define como tres espacios naturales claramente diferenciados, las estribaciones de la Sierra de San Pedro (Puebla de Obando, La Roca de la Sierra, La Nava de Santiago, Cordobilla de Lácara y Carmonita), el entorno del Parque Natural de Cornalvo (Aljucén, El Carrascalejo y Mirandilla) y la depresión central del Guadiana (Esparragalejo, La Garrovilla, Torremayor, Montijo, Puebla de La Calzada, Calamonte, Arroyo de San Serván, Lobón, Talavera, Valdelacalzada, Pueblonuevo del Guadiana, Guadiana del Caudillo, Barbaño, Guadajira, Alcazaba, Alvarado, Balboa, Gevora, Novelda del Guadiana, Lácara, Sagrajas, Valdebotoa y Villafranco del Guadiana).
Por si mismos cada espacio posee rasgos endógenos reconocibles como propios, aunque estos, se han vistos sometidos e influenciados por dos elementos singulares desde tiempos inmemoriales, el
Río Guadiana y la Rivera de Lácara, (que da nombre a la Comarca), que les han fortalecido dándoles unidad y complementándolos.
Ambos han polarizado, desde entonces, la presencia y la actividad humana comarcal; tanto en el aprovechamiento de recursos en sus márgenes, en el dominio de las feraces vegas convirtiéndolas, en el devenir histórico, en una serie de importantes villas romanas, alquerías godas, bellas huertas sarracenas entre encinares, y en una red de arterias, canalillos y acequias, como abasteciendo a gran parte de la Comarca del elemento vital para la vida, cubriendo el vital vacío que padecía.
Las unidades básicas que definen nuestro relieve esta representadas por una amplia gama de arcillas, arenas y gravas que atraviesan la comarca de este a oeste, producida como consecuencia de la erosión lineal asociada a la cuenca fluvial y su colmatacion posterior, franja sedimentaria, que se interrumpe por el gran batolito grano-diorítico que aflora al este de la comarca formando berrocales graníticos de gran plasticidad y belleza natural, quedando restos de penilllanura precámbrica primitiva donde yerguen algunas serretas cuarcíticas en los bordes septentrionales y meridionales de la comarca. Los relieves planos y ondulados predominan con altitudes que van desde 180 mts. a orillas del Guadiana hasta cotas que rebasan los 600 mts. en las crestas de algunas sierras; las principales elevaciones son: Sierra Gorda (540), Sierra de Luriana (533), el Moro (509), Terrero (546), Sierra de San Serván (608) y Moneda (527).
La red fluvial es bastante sencilla al estar condicionada por un relieve marcadamente estático y un escaso encalonamiento, con algunas diferencias entre las características de los cauces que vierten por la izquierda o la derecha al río Guadiana, ¡os primeros orientados hacia el NE con aguas muy tranquilas y discurriendo por terrenos llanos y bastantes homogéneos y los segundos orientados en sentido SSE y que adquieren un cierto carácter torrencial por la relativa pendiente inicial en sus cabeceras.
Los principales cursos por la derecha son: Albarregas (forma el Embalse de Cornalvo), Aljucén, Pilar, Rivera del Lácara (embalses de El Boquerón (5,51 Hm3 y 99 Ha.) y Hornotejero (24,42 Hm3 y 285 Ha.), y Los Canchales), y por la izquierda: Alcazaba, Tripero, Guadajira y Limonetes.
Las aguas del Guadiana entran mansamente en la Comarca procedentes de las presas de Orellana y del Zujar para ser embalsadas de nuevo en la Presa de Montijo (11,17 Hm3 y 290 Ha.) a la altura de Esparragalejo. Dos canales (Montijo y Lobón) riegan 24.000 y 14.000 has., respectivamente.

HISTORIA Y ARTE

La situación geográfica, el paisaje y la fertilidad de sus suelos han originado que la Comarca de Lácara haya sido el resultado de una continuada superposición de pueblos y culturas, aunando en ella, desde el Paleolítico inferior y el Neolítico como los primeros pobladores originarios que supieron aprovechar las condiciones naturales extraordinarias asentándose en las orillas de los ríos y riachuelos que tanto bien ha hecho a esta tierra; siguiéndoles las incursiones romanas y la conversión en provincia del imperio, los asentamientos y posterior dominación visigoda, el largo período de invasión musulmana y su posterior abatimiento y reconquista de esta tierra que pasa a la Orden de Santiago y se van formando núcleos de población con los reconquistadores cristianos de León, que serán el verdadero y auténtico germen de nuestros pueblos y villas.
Esta concentración de civilizaciones ha dado lugar a un importante y variado conjunto arqueológico, constituyéndose como un valor, el Patrimonio Histórico y Cultural, fundamental en la Comarca, merece la pena detenerse en algunas manifestaciones más representativas como son:
-Paleolítico Inferior y Neolítico: monumentos megalíticos (dólmenes del Moro, Cueva del Monje, Carmonita y Lácara), atalayas (Prado de Lácara), pinturas rupestres y abrigos (Sierra de San Serván y el cerro de la Moneda), manifestaciones ritualísticas en ajuares con puntas de flechas, cuchillos de sílex, colgantes e incluso un ídolo de plata (hallados en el dolmen de Carmonita).
-De la conquista romana, en el año 194 A.C.: las villas con importantes mosaicos (Torre Águila, Pesquero, Las Tiendas, ...), las construcciones para el aprovechamiento de los recursos naturales como presas, pilares y conducciones de agua (Cornalvo, Esparragalejo, Puebla de Obando, La Garrovilla,...), hornos de cerámica y vidrio (Puebla de Obando), las vías o calzadas (Item ab olisppone emeritam, Alio intinere ab olisppone emeritam y Item alio itinere ab olisippone emeritam) abiertas para el tráfico del comercio con las zonas costeras.
Entre las edificaciones religiosas del Siglo XV, Iglesia Parroquial Nfra. Sra. de la Asunción (Calamonte, La Garrovilla, Lobón), I.P. San Pedro (Cordobilla de Lácara), I.P. Nfra. Sra. de la Consolación (El Carrascalejo), I.P. Ntra. Sra. del Prado (La Roca de la Sierra), l.P. San Pedro Apóstol (Montijo), I.P. de Santiago (Torremayor), del Siglo XVI y posteriores, Iglesia Parroquial Nfra. Sra. de la Consolación (Aljucén), IP. Iglesia de la Sta. Cruz (Arroyo de San Serván), l.P. de la Magdalena (Carmonita), IP. de la Purísima Concepción (Esparragalejo), l.P. Nfra. Sra. de la Asunción (La Nava de Santiago), I.P. de Sta. Mª Magdalena (Mirandilla), IP. Nfra. Sra. de la Encarnación (Puebla de la Calzada), I.P. de San Ildefonso (Puebla de Obando).
Además de la monumentalidad de nuestras iglesias, la comarca posee de este periodo un importante conjunto arquitectónico de ermitas (Nfra. Sra. de Barbaño, de la Soledad, los santos Justo y Pastor, de la Virgen de la Salud, la Inmaculada...), monasterios (el franciscano de Loriana, el visigodo de Cubillana y monasterio de las Clarisas Descalzas, hoy Convento de Santa Clara),
-Casas señoriales, escudos nobiliarios, hospicios,... y una abundancia en retablos de diversa decoración pictórica y grandes manifestaciones de pintura mural

ESPACIOS NATURALES

La variedad de recursos que existen en la Comarca hacen de ella un lugar privilegiado para el esparcimiento y el ocio. Los recursos naturales permiten al viajero gozar de la naturaleza virgen, en muchos casos, realizando actividades diversas: caminar por cañadas, veredas y cordeles, hacer senderismo, disfrutar de la rica y variada fauna de las riveras, pantanos y dehesas, recorrer caminos que fueron rutas de comercio hacia el mar, divisar las amplias panorámicas de la comarca desde sus sierras, disfrutar de la caza y pesca en entornos privilegiados.
Estas actividades cobran especial singularidad cuando visitamos:
Parque Natural de Cornalvo:
Parque Natural desde 1.979, con una extensión de 10.740 Ha., y posteriormente reconocido como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA, Embalse de Cornalvo y Sierra Bermeja) en 1 .989. Está Situado a unos 10 kilómetros al NE de Mérida, constituye un espacio natural de gran interés ecológico e histórico en torno al embalse romano del mismo nombre. Su nombre deriva de la denominación latina Cornos Albos, que hacía ya referencia a la forma que adopta la lámina líquida (de cuerno) y a la tonalidad de las aguas blancas.
El parque posee biotopos característicos de bosque y matorral mediterráneos (encinas, alcornoques, acebuches, madroños, lentiscos, coscojas, brezos, jaras, retamas...), dehesas mixtas de encinar y alcornocal (dedicadas al pastoreo vacuno y ovino, y al aprovechamiento silvícola), sotos ribereños (fresnos, sauces, tamujos, adelfas .... en el río Aljucén y Albarregas, y sobre los arroyos las Muelas y Fresneda, etc.), pastos y cultivos de secano combinado de forma magistral en un sorprendente y armónico conjunto ambiental y sociocultural.
La presa romana, declarada Monumento Nacional en 1912, por su magnífico estado de conservación y otra más pequeña, al norte de la anterior, la presa de Las Muelas son unidades paisajísticas más representativas del parque; los magníficos berrocales graníticos y las estructuras cuarcíticas de Sierra Bermeja y Sierra del Moro, elevaciones que cruzan el extremo Sur del parque además de la vegetación y el agua, juegan un papel de equilibradores del medio natural.
Prado de Lácara: Espacio que se extiende al norte del Embalse de los Canchales y que es, en realidad, una continuidad geográfica y ambiental hacia el oeste del Parque Natural de Cornalvo.
Es una amplia extensión de terreno llano u ondulado sobre los que se asienta una magnífica dehesa mixta de encinar y alcornocal y series vegetales de gran interés: fresnedas, saucedas y olmedas, en torno a los arroyos y terrenos húmedos de la rivera de Lácara, constituyendo formaciones de gran belleza e importancia ecológica permitiendo la regulación de avenidas, estabilizando los taludes fluviales y creando un biotopo especial para algunas comunidades ligadas al medio palustre.
En este enclave se encuentra el famoso dolmen de Lácara acompañando a un gran grupo de vestigios prehistóricos como pueden ser tumbas antropomorfas y atalayas.
Embalse de Los Canchales: Se encuentra al norte de La Garrovilla y constituye un enclave húmedo de una riqueza biológica excepcional, donde se realizan trabajos de estudio y seguimiento a comunidades de especies ligadas al medio acuático.
Existen unos observatorios habilitados por la Confederación Hidrográfica del Guadiana y una pista perimetral que bordea todo el embalse.
Sierra de San Serván: Forma una unidad orográfica dentro de las denominadas sierras centrales de Badajoz”, junto con las de Alange, Peñas Blancas y Hornachos, que se alinean hacia el SE. Las cumbres de estas sierras son cuarcíticas y las faldas están tapizadas de pizarras.
La vegetación asentada en ellas todavía guarda parte del primitivo bosque mediterráneo (encinar denso con matorral noble), aunque el matorral de sustitución (jaras, tornillos, genistas...) cubre la mayor parte del suelo.
Embalses de Hornotejero y Boquerón:
Se encuentran al norte de Cordobilla de Lácara y constituyen un enclave húmedo (por su proximidad) de una gran riqueza biológica, con especies del medio acuático, y algunas especies invernantes.
Entorno del Monasterio de San Isidro de Loriana:
Cuando la mano del hombre es capaz de conjugar su producción con la naturaleza sin que la primera altere la segunda, generalmente los resultados suelen ser maravillosos. Este es el caso del Monasterio de San Isidro en la antigua villa de Loriana, junto al río Louriana. Adentrarse en los aledaños de la Sierra de San Pedro es, inmiscuirse con la misma naturaleza y retroceder hasta mediados del siglo XVI. Más aún, su entorno nos conduce hasta los primeros momentos de la presencia del hombre en la comarca de Lácara: el antiguo taller de vidrio romano y la presa del mismo periodo histórico aclaran el por qué, a la altura de 1551, fray Alonso del Manzanete escoge este panorama ecológico para levantar un monasterio franciscano. Ciertamente estamos ante un conjunto histórico-artístico-natural, que debe ser hoy en día, respetado.
Muy cercano a la Roca de la Sierra, situado en la dehesa del mismo nombre, en lo que actualmente es la finca del Vidrio, límite a la del Carnero. En este especial enclave, nos encontramos el mencionado monasterio, levantado a expensas de fray Alonso del Manzanete, natural de la villa del mismo nombre (la Roca de la Sierra recibía en el siglo XVI, el nombre de villa del Manzanete). La fecha de fundación, el año 1551 y el lugar escogido, la dehesa de Loriana perteneciente al caballero Juan Velázquez Dávila, quien se ofreció a correr con los gastos de edificación del convento y la atención a los religiosos, siempre y cuando, la edificación fuera en esta dehesa de su propiedad.
El lugar adquiere referencia obligada por el nombre del riachuelo que otorga a la zona sus aguas desde un arroyo muy cercano, el Lourianilla o Lorianilla, con su vegetación de alisos (la única de la comarca), en este espectacular entorno podemos disfrutar de vestigios romanos como el horno de vidrio y el de cerámica, la conducción de agua hasta este desde la presa situada más arriba, el castro vigilante en el cerro del vidrio.

GASTRONOMIA

Uno de los recursos mas importantes de la Comarca es sin duda la oferta gastronómica. Hoy las materias primas siguen siendo las mismas, la forma de hacerlo se ha heredado con humildad y cariño y el resto nos lo da el maravilloso entorno natural.
El legado de las culturas y civilizaciones en la conservación y elaboración de platos que guiran en torno a la riqueza cinegética, a los embutidos derivados de la tradicional matanza, a los quesos de nuestros campos, a los peces de nuestros embalses y ríos, a los aceites ecológicos de olivares ancestrales o al buen facer de la repostería elaborada de forma tradicional están presente en nuestra mesa, componiendo en cierta forma nuestra muestra común gastronómica.
Mención especial merecen: las migas, el gazpacho, las sopas de Tomate, el cocido extremeño, la caldereta de cordero, las carnes de cordero asadas y guisadas, la caldereta, revueltos y guisos de setas de Tia Caridad, la caza, las ensaladas y los dulces.